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la vida de un playmobil que postula hipótesis sólo para no comprobarlas

Romina Paula, la histeria universalizada o subjetivada



La primera vez que conocí a Romina Paula fue en una olimpíada; nuestra competencia se concentraba en ver cuál de nosotros conocía más a fondo el alma de un amigo en común; si bien la competencia se vió entorpecida por la lluvia de vino López tinto y la medalla fue retornada al vacío, tengo vagos recuerdos de haber mantenido durante un buen rato una conversación basada en un principio ético en común: la histeria como modo de vida.
¿Vos me querés a mí?, la primer novela de Paula es, ya desde el título, la histeria de mi generación trasladada al formato literatura. Dos historias y dos registros completamente distintos para abarcar esas historias relacionadas débilmente; como símbolo de esa histeria, de ese “sí pero no” o ese “no pero sí “, hay dos momentos delimitados gráficamente; un momento, donde la histeria se comporta culturalmente, en voz alta y esperablemente; esa es la parte más fácil de ser leída y que más vacía e incompleta resulta; el segundo momento muestra lo que ocurre interiormente en la histérica protagonista, Inesia; esa es la parte más interesante, más perturbadora y la que, en buena parte, paga la novela.
En ese primer momento, en donde Paula saca chapa de puigista posmoderna, uno encuentra este diálogo entre la protagonista y su casi-novio, diálogo casi lleno de una descripción universalmente conocida de la histeria, lo cual lo hace superfluo: “Sí… Si a mi primer noviecito ni lo dejaba tocarme, porque me daba pudor… Después, una vez salí con un flaco del sur, que me encantaba, y le corté porque me gustaba demasiado, como que me excitaba, y me daba culpa. Una vez me tocó el culo y un poco me gustó y al día siguiente le corté, porque me daba vergüenza.”
En el segundo momento o en esa segunda historia, Paula muestra el costado desesperante de la indefinición sexual, de la repugnancia del sexo por tradición, de la imposibilidad de corresponder el deseo del otro, de cualquier otro: “Siento tus manos sobre mi cuerpo caliente semidesnudo, como pinzas que aprisionan todos y cada uno de mis miembros me prensan, tus garras me prensan y sólo pienso en zafarme de las toneladas que tu demanda deposita sobre mi nuca, justo ahí, en ese lugar, el más vulnerable de todos: de intentar incorporarme, me desnucaría, mi cabeza quedaría prensada sobre el asfalto bajo el peso del deseo, de tu egoísta deseo de poseer, de querer tener y no sólo tocar sino también engullir, engullirte todo angurriento glotón, no quieras lamer ni una mínima porción de mi miserable figura, no oses desear adueñarte de una sola onza de mi sudor o de mis gemidos ni siquiera te está permitido imaginarlo querer tener querer tener haben wollen haben wollen haben wollen
¿Vos me querés a mí? parece ser una novela despareja, quizás justificadamente despareja, pero que, sin embargo, no termina de justificar el desdoblamiento de una historia que no se termina de asentar sobre el texto. Alguien podría decir aquí que la historia es la pura histeria, la pura indefinición sexual y existencial, la pura misantropía; es verdad, pero en ese segundo momento, el de la interioridad expuesta y desesperada, aparece una subjetividad que aborda puntos, temas e indicios de historias tremendamente vívidos e incomodantes – tan incomodantes como las historias sórdidisimas contadas por los ebrios – que dejan ver algo muchísimo más interesante que la histeria expuesta socialmente, algo que todos – independientemente de nuestro sexo – ejercemos activa y pasivamente.

Referencias

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Comentarios

  1. ¿Lo qué?

    Comentario de Flavio Pedemonti hace 3 años y 46 meses

  2. Que es una yegua trola que le hierve el mate. Una, en palabras de Dárgelos, 'manejadora comecabezas'.
    (¿Quéres que la acosemos al grito unísono de 'Puta-Puta-Puta'?)

    Comentario de Matías Pailos hace 3 años y 46 meses

  3. Leo tu reseña (que me parece es buena porque dice algo respecto al texto) y la conclusión inicial es que toda esa novela (si es lo que contás y está escrita como ahí dice, ej. "una onza de mi sudor", etc,) jamás debió haber pasado de ser un comentario de sobremesa.

    Digo, yo no compraría una novela que me dice lo mismo que una piba de 17 años de colegio católico, que ni sabe quién es Puig ni qué es la Posmodernidad. Ni siquiera por lo que una escritora pueda decirme que hay detrás de una piba de 17 años de colegio católico (que es mi paradigma de histérica).

    Comentario de Mavrakis hace 3 años y 46 meses

  4. mavrakis, gracias por lo que me toca; la novela de Paula tiene cosas buenas; y te juro que hay otro paradigma de histeria, si querés, más interesante que el del colegio católico. Se llamará de otra forma, pero es el mismo concepto.

    Comentario de playmobil hace 3 años y 46 meses

  5. Entiendo que dicho paradigma está en la novela, entonces.
    Seguramente sí. Ojalá logre escaparse de la (para mí) desagradable atmósfera frívolo-juvenilista de cierta literatura de "jóvenes narradores argentinos".

    Para avanzar más, en realidad tendría que leer la novela. Some day.

    Saludos


    Comentario de Mavrakis hace 3 años y 46 meses

  6. Antes Juan Terranova, ahora Romina Paula, Agradezco, Playmovil, su laborioso trabajo de leer y comentar a las nuevas generaciones que se asoman a la literatura. Una de las características de nuestra generación, me parece, no es la remanida histeria femenina, sino la novedosa (por asumida concientemente) histeria masculina.
    Romina Paula, por otro lado, es histérica hasta para buscarse un nombre ¿Donde está el apellido?

    Zedi Cioso

    Comentario de Zedi Cioso hace 3 años y 45 meses

  7. En realidad Romina Paula es un homenaje a Mario Santiago, otro histérico.

    Comentario de Matías Pailos hace 3 años y 45 meses

  8. bardeos gratuitos excedidos aparte, creo que lo inquietante es la carencia de mímesis de toda esta nueva estética.

    Comentario de pim hace 3 años y 45 meses

  9. Está bueno tu comentario, va al punto sin despreciar lo que late en el texto. Porque es cierto que hay costados que laten, aunque sea un poco. Hay voces que están bien (la mímesis que supuestamente no tiene "esta nueva estética"). Es cierto que hay, más que historias, vestigios de situaciones que tocán un patetismo incomodante y reconocible que salvan un poco a la novela de esa distancia que mira de afuera la histeria y la vuelve un poco obvia. Y yo sigo escribiendo comments a destiempo que no leerás.

    Comentario de Rea Americana hace 3 años y 42 meses

  10. Lo extrañaba ....... tanto ...... Me cambiaron de sector en el trabajo y no encontraba la página hasta hoy que volví a leer su blog. Sencillamentediere mi amigo que .... gracias por la magia

    Comentario de Morocha hace 3 años y 40 meses


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